Graciosa

  • Bordado típico de Graciosa
  • Iglesia de Santa Cruz, comenzada a construir en el siglo XVI
  • Ermita de Nossa Senhora da Ajuda con vista sobre la localidad de Santa Cruz y el mar
  • Molino de piedra, testigo de una tecnología secular
  • Los molinos, de estilo holandés con sus peculiares tonos rojizos, son un símbolo de la isla de Graciosa
  • Paul, tanque para aprovechar el agua dulce, en el centro de Santa Cruz

Patrimonio

Arquitectura

La naturaleza y los elementos humanos que componen el paisaje de la isla de Graciosa parecen buscar una convivencia armoniosa. De lo alto del mirador del monte de Nossa Senhora da Ajuda, junto a una capilla sencilla y digna, se pueden ver las casas blancas de Santa Cruz. Al lado, se ven los molinos de viento y las líneas de los muros que delimitan las parcelas de la viña. Antes de bajar al pueblo para contemplar los detalles, hay que fijarse en una curiosa asociación de la invención del hombre y la naturaleza geológica de las Azores: una plaza de toros, milimétricamente circular, edificada en el interior de un cráter volcánico.

Santa Cruz se destaca por las casas típicas y callejuelas de pavimento empedrado, ramificadas a partir de la amplia plaza central, donde se destaca el quiosco, los tanques de agua salobre y las araucarias. La iglesia Matriz del pueblo tiene su origen a finales del siglo XVI pero una reconstrucción más tardía dejó marcas barrocas. El patrimonio arquitectónico de la isla está preservado en varios tipos de edificaciones, donde se destacan iglesias, ermitas, casas rurales, molinos de viento y una curiosa “arquitectura del agua” asociada a una centenaria red de depósitos y sistemas de abastecimiento de agua potable. Guadalupe, Luz y Vitória son sitios para visitar con los sentidos despiertos. En Praia, cortinas de encaje miran detrás de los cristales, barcos de pesca dan color al puerto y los lugareños saludan al visitante. Molinos recuperados magnetizan la mirada, fruto de los colores vivos de puertas y ventanas. Por dentro, están preparados para servir de vivienda temporal, como ejemplo paradigmático de un turismo que aprovecha el patrimonio.

Cultura

El museo de Graciosa cuenta con seis núcleos expositivos y tiene un importante fondo de etnografía local. Muestra actividades tradicionales como la agricultura, la viña, la producción de cereal, la caza de la ballena y oficios antiguos, recurriendo a la exposición de equipos, utensilios y documentos históricos. El núcleo central muestra el interior amueblado y decorado de una casa típica de Graciosa. Colecciones de monedas, postales, periódicos y fotografías, entre otras, completan el fondo del museo.

Artesanía

La tradición de las desgranadoras se mantiene viva en las ya escasas “burras” de maíz, que se encuentran a los lados de la carretera. En Limeira, hay quien pone las mazorcas a secar en esta construcción de cuatro “patas” y forma triangular; molidos los granos, con la harina de hace el pan de maíz, cocinado y consumido dentro de casa.

En la Asociación de Artesanos de la isla de Graciosa, en Santa Cruz, se abre la puerta para mostrar los métodos usados en los bordados a mano en lino, hechos con un punto muy antiguo y característico de la isla.

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